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Gestión pasiva y activa: la discusión sin fin

Lista de categorías de gestión pasiva en T-Advisor

El boom de los ETF en el panorama de la inversión como un nuevo tipo de activo abrió una discusión sin fin sobre la gestión activa y pasiva. En primer lugar, ¿qué queremos decir con cada una de estas ideas?

Tradicionalmente, la aproximación activa significa que un gestor o un equipo diseñan un fondo o cartera específicos compuesto por una cesta de activos. Estos activos se seleccionan por un perfil de producto (diferente tipo de riesgo, categoría de activo o mercado). Entonces, el gestor intenta superar un índice o referencia específico. La tarea es ardua, porque el gestor tiene que lidiar con una gran cantidad de información de empresas, mercados, políticas y tendencias generales. Para intentar batir el mercado, el gestor compra y vende regularmente para mejorar los resultados.

Por el contrario, la aproximación pasiva crea una cartera o fondo que copia la misma estructura que un índice específico. Esto quiere decir que el resultado está estrechamente ligado al índice. En vez de superar, la gestión pasiva obtiene el mismo resultado que el mercado de referencia. La tarea del gestor es bastante más ligera, porque solo ajusta la cartera cada cierto tiempo según los cambios en la composición del índice.

La pregunta es: ¿cuál es mejor? Un argumento habitual explicado por los fans de la gestión pasiva es que los gestores activos tienen una tasa de éxito muy baja superando el mercado, lo cual es cierto, si vemos algunas estadísticas. Habitualmente, los ETFs incluso superan a los fondos gestionados de forma activa. Otras razones se relacionan con los costes: mientras que la gestión pasiva tiene unas comisiones muy bajas, la gestión activa cuesta bastante más, porque hay un grupo humano detrás de la cartera. Los productos pasivos también son más fáciles de entender y están más en la línea de diversificación para reducir riesgos.

La corriente actual de robots financieros se basan en los ETFs y la gestión pasiva. Sin embargo, es razonable hablar de diferentes grados de gestión activa, como el asesor financiero y bloguero Cullen Roche propone en su blog. La inversión pasiva tiene un grado pequeño de gestión activa, pero es justo decir que la estructura operativa es bastante menor que los fondos tradicionales.

Es difícil defender hoy la gestión activa, porque fracasan habitualmente en su objetivo de batir el mercado y los costes son mayores. No queremos decir que tenga que desaparecer, pero seguramente evolucionará a un modelo en el que la tecnología juegue un papel más fuerte para reducir costes, para que los fondos tradicionales puedan competir de nuevo. Las plataformas de robots financieros pueden ser una solución. Así lo demuestran los actuales movimientos en los mercados, porque los grandes bancos y gestoras están comprando robots financieros o desarrollando sus propias plataformas algorítmicas.

Los ETF, la revolución de los activos se consolida

Los fondos denominados ETF, que responden en inglés a Exchange Traded Funds, son un valor de moda en los últimos años. Sus activos se han doblado en los últimos cinco años, como muestra este gráfico de BlackRock, aunque hay una caída en enero de 2016, por la volatilidad generalizada del mercado de renta variable:

Crecimiento de activos en ETF. Fuente BlackRock

Los ETF están para quedarse. No habrá vuelta atrás. En esta corta historia (aunque existen desde finales de los años 80 del siglo XX), ha habido unas pocas entidades que se han especializado en crear y vender estos productos: iShares de BlackRock, Vanguard y State Street, como muestra la siguiente tabla:

Principales gestoras de ETF. Fuente: BlackRock

¿Por qué tienen tanto éxito los ETF? ¿Por qué hay una oferta de unos pocos a 1.800 productos diferentes en un periodo de 10 años? La flexibilidad, las bajas comisiones y su compraventa como acciones son algunas de las ventajas frente a los fondos de inversión tradicionales. Aunque hay algunas desventajas, los inversores todavía los ven con un activo muy atractivo. Su explosión como negocio ha contribuido a crear una larga lista de medios especializados en internet, porque profesionales y particulares buscaban información continuamente sobre ellos.

El diseño de un ETF es muy diferente según los casos: renta variable, renta fija, mercado monetario, materias primas… Replican un índice o siguen una colección de valores o sectores en lo conocido como gestión pasiva. Después de crear el producto, solo hay ajustes cada cierto tiempo, pero el producto rinde con independencia del gestor.

En T-Advisor, nuestra Lista de Activos contiene un gran número de ETF categorizados por su estrategia para nuestros usuarios registrados:

Lista de Activos de ETF en T-Advisor

Es solo una opción, pero es interesante considerarla por su transparencia de precio vinculada a la diversificación. Usted invierte en un producto diversificado, que significa que reduce algunos riesgos, y tiene información permanente de la fluctuación de precios, frente al fondo de inversión, cuyos precios se actualizan cuando cierran los mercados. En costes, son más baratos que un fondo de inversión. Sí, son más caros que una acción, pero debe considerar la anteriormente mencionada diversificación.

Esta es probablemente la razón de su éxito: la combinación de la flexibilidad y transparencia de una acción y la diversificación de un fondo de inversión. Una encuesta llevada a cabo por EY en 2014 ya hablaba del futuro prometedor de los ETF entre gestores de patrimonio e inversores. Ese futuro ya ha llegado.