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Buscando señales: ¿vivimos un cambio de tendencia en el Dow Jones?

Ha habido muchos comentarios sobre la tendencia alcista en el Dow Jones después de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. El índice estadounidense alcanzó la marca máxima de los 20.000 puntos después del día de toma de posesión con mucha rapidez. La explicación dada es que los planes de Trump y la reacción del mercado recordaron el primer periodo presidencial de Ronald Reagan en los años 80. El debate actual es si la tendencia alcista se mantendrá o no. Ya hay gurús que han hablado de una caída abrupta, pero en T-Advisor preferimos considerar las cifras en vez de las opiniones.

En primer lugar, debemos considerar dos cuestiones fundamentales:

  • No es posible predecir el futuro.
  • Las ganancias pasadas no garantizan las futuras.

Aunque son ampliamente conocidas, es útil recordar ambas, ya que la gente toma algunas expectativas como realidad inmediata, pero no es así.

Veamos las referencias de análisis técnica en el gráfico del Dow Jones en T-Advisor:

Gráfico del Dow Jones en T-Advisor

Los analistas técnicos suelen considerar que:

  • Si dos MACD se cruzan de arriba abajo, hay una posibilidad de cambio negativo de tendencia. Esto ocurre a principios de marzo.
  • Si la línea cruza la banda de Bollinger, el inversor debería mirar una repetición de este cruce. Si se repite, hay una posibilidad de cambio de tendencia. El primer cruce tuvo lugar hace unos días en la banda inferior.

Por otra parte, si hacemos un análisis con bootstrapping del Dow Jones para el próximo año, este es el resultado:

Bootstrapping del Dow Jones en T-Advisor

La distribución de los posibles rendimientos es la siguiente:

Distribución de retornos del Dow Jones para el 2017

Hay un 66% de probabilidades de que el Dow Jones cierre el año con un retorno positivo. El resultado principal es entre -0,4% y 6,4%. Los resultados negativos suponen un 33% de probabilidad del -0,4% al -34%.

Otras cifras halladas en el T-Report del Dow Jones son que volatilidad es del 9,50%, que es baja comparada con otros índices y el VaR a un semana es del 1,54%, que también es un resultado bajo.

¿Qué podemos extraer de estas cifras? Bueno, hay algunas señales técnicas que podrían dar la idea de que hay un cambio de tendencia. La volatilidad actual y el VaR muestran que los movimientos no son abruptos en este momento. Por último, el análisis de bootstrapping está más sesgado a un resultado positivo que a un negativo durante el próximo año.

En cualquier caso, las cifras solo muestran probabilidades, no certezas. En una visión a corto plazo, seguir las señales del día a día es relevante. En nuestra perspectiva a largo plazo, la relevancia de este análisis es relativa al momento en el que el inversor piensa en rebalancear su cartera o decide cambiar los activos en los que invierte.

Preservación de capital: más que una estrategia

Las personas no relacionadas con las inversiones suelen pensar que este negocio es fácil y que las altas rentabilidades son la regla habitual. Si dices: “Invierto”, te miran como si fueras rico, cuando probablemente intentas evitar la pérdida de poder adquisitivo causada por la inflación. Esta es la estrategia más conservadora por lo general, pero la idea tras este comportamiento es la preservación de capital.

La preservación de capital se define como una estrategia conservadora que intenta evitar la pérdida de valor de tus inversiones. Algunos inversores están más tranquilo si su dinero no decrece, pero esta pequeña ambición tiene un enemigo: la inflación. Si la meta financiera se reduce solo a este sentido más estrecho de la preservación de capital, perderán poder adquisitivo a largo plazo. Por eso, para esta estrategia, se recomiendan inversiones seguras a corto plazo, como bonos y certificados.

Sin embargo, la preservación de capital significa algo más, porque está detrás de cualquier estrategia de inversión. Si es más agresiva o más conservadora, no significa que la meta entre bambalinas no sea la misma: mantener al menos la misma cantidad que se invierte manteniendo la misma capacidad de compra. Posiblemente, algunos discutirán que las carteras más agresivas se diseñan para obtener los mayores retornos aceptando la volatilidad, pero ningún inversor es tan loco para aceptar perder su dinero sin un plan B.

Este plan B es preservar el capital mediante el rebalanceo. Cuando un inversor recibe alertas de su sistema, tiene que decidir cuándo cambiar su estrategia. Un inversor habitual no es un trader, sino que prefiere invertir a largo plazo. Por eso es porque estos inversores tienen que evitar el pánico en determinados periodos cuando los mercados están bajistas o reaccionan de forma negativa ante una causa externa (por ejemplo, Brexit o similar). Los inversores tienen que mirar al largo plazo y analizar con sus herramientas el efecto real sobre su estrategia y si tienen que rebalancear sus carteras. ¿Para qué? En primer lugar, para preservar su capital; en segundo lugar, para servir a su estrategia (más conservadora o más agresiva).

En otras palabras, al igual que la meta principal de las empresas es sobrevivir en el mercado, el objetivo principal para un inversor es la preservación de su capital. Los rendimientos llegarán, mayores o menores, pero estos serán un segundo paso. Las alertas, los módulos de optimización y los sistemas de bootstrapping (como tiene T-Advisor) son las herramientas para tener éxito en ello.

México, Trump ha ganado las elecciones

México es un ejemplo de un país en desarrollo que se ha convertido en una nación industrializada entre las 15 más grandes del mundo en un periodo de tiempo corto. Este es el mismo país que sufrió la crisis de deuda en los años 80 del siglo pasado y que firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos con un gran efecto positivo para su desarrollo económico. Este desarrollo ha tenido también efectos positivos en sus mercados financieros, que experimentaron un boom con la modernización después de la liberalización del sector y la inversión de entidades extranjeras.

La línea ha sido muy positiva en la tendencia global, ya que ha registrado un sesgo alcista la mayor parte del año. Sin embargo, ha habido un punto de inflexión… después del segundo martes de noviembre. Donald Trump ganó las elecciones y las promesas de tensión de la relación con el vecino del sur produjeron un sobresalto en los mercados latinoamericanos y, sobre todo, en el mexicano. La línea es clara en el gráfico de evolución de tendencia de T-Advisor:

Evolución de tendencia global de México en T-Advisor

El IPC, el índice de referencia bursátil en México, subió un 30% en los últimos 5 años, pero esta tendencia positiva cambió drásticamente a principios de este mes. Si miramos el gráfico, la caída es clara y el cambio en todas las referencias de análisis técnico es relevante.

Evolución del índice IPC de México en 2016 en T-Advisor

Comparado con otros mercados latinoamericanos, México no se ha recuperado del shock de Trump:

Comparación de índices latinoamericanos en T-Advisor

La pregunta es: ¿qué va a pasar después de este shock? Trump ha relajado de algún modo sus duros comentarios sobre la relación con México, pero nadie sabe sus intenciones reales cuando tome posesión en enero. ¿Ordenará la construcción del muro en la frontera mexicana? ¿Abandonará el TLC? ¿Controlará la inmigración mexicana? Todas estas decisiones tendrían un duro efecto negativo en la economía de México y causarían también un shock en sus mercados financieros. Nuestra herramienta de bootstrapping indica que hay un 25% de probabilidades de un retorno negativo del IPC en los próximos 2 años. Sin embargo, hay un 40% de posibilidades de un rendimiento positive entre un 2% y un 45%.

Bootstrapping del índice IPC de México en T-Advisor

El análisis se basa en la evolución histórica y considera que las rentabilidades pasadas no garantizan retornos futuros. En cualquier caso, estos resultados pueden verse alterados por decisiones políticas súbitas. Muchos analistas consideran que 2017 será un año volátil vinculado a la inestabilidad política. Pronto descubriremos cómo afectará a México.

Japón, en medio de la nada

Japón es la tercera economía más importante del mundo. Es un de los mayores inversores y ahorradores (sobre el PIB), su balanza comercial tienen un gran resultado positivo y su PIB per capita le sitúa entre los países más ricos. Sin embargo, parece que no hay ninguna política que saque al país del estancamiento. El crecimiento del PIB es débil desde los años 90, cuando la burbuja financiera explotó en el Imperio del Sol Naciente.

Esta es la economía real, pero ¿qué pasa con la economía financiera? Las cifras no son muy agradables. El gráfico de evolución de tendencia de T-Advisor para Japón muestra que la línea es muy bajista todo el año 2016. En nuestro índice de tendencia, Japón es el penúltimo país.

Gráfico de T-Advisor de evolución de tendencia global de Japón

El Nikkei 225, el índice selectivo japonés, ha registrado también un rendimiento negativo en este año, con una tendencia errática.

Gráfico de Nikkei en T-Advisor

Comparado con otros vecinos asiáticos, Japón es uno de los más débiles solo por delante de Shanghai.

Comparación de la bolsa japonesa con otras bolsas asiáticas

Pero ¿qué podemos esperar del futuro en Japón? Nuestro análisis de bootstrapping nos proporciona un resultado en el que podemos percibir una gran probabilidad de alta volatilidad. El rango entre el mejor y el peor resultado es muy ancho y el rendimiento esperado es bajo, sobre un 26% en 10 años.

Análisis de bootstrapping del Nikkei

La distribución de retornos acumulados apunta que hay un 50% de probabilidades de que el Nikkei obtenga un resultado negativo en los próximos 5 años.

Distribución de rendimientos acumulada del Nikkei en T-Advisor

En resumen, los datos de T-Advisor muestran que la evolución del mercado en Japón ha sido muy bajista este año. Solo un 30% de las acciones del Nikkei tienen retornos positivos. El futuro parece no ser muy estimulante, ya que el análisis probabilístico de bootstrapping detecta unas altas opciones de retornos negativos para los próximos 5 años.

 

Bootstrapping: un ejemplo de cómo funciona con activos concretos

En un post publicado hace un par de semanas, comentamos que T-Advisor ha instalado una nueva herramienta de bootstrapping para hacer forward testing de activos y carteras. Ya explicamos algunas ideas de cómo funciona, pero vamos a ver hoy los resultados con ejemplos concretos.

Por ejemplo, simulemos un bootstrapping par el S&P 500 para los próximos 20 años. Podemos seleccionar el mayor número de trayectorias: 10.000. Cuantas más trayectorias elijamos, mejor análisis de probabilidad conseguiremos. En este caso, estos son los resultados:

Simulación de bootstrapping del S&P 500

Los datos nos indican que la pérdida máxima posible es del 25,14% en 4,5 años, pero después de ese punto, el peor resultado sube y cambia a positivo 16,6 años después. El retorno probable esperado en 10 años es del 87%, lo que significa un 8% anual. ¿Qué significa? Invertir produce beneficios a largo plazo.

La distribución acumulada de retornos muestra también que la mayor probabilidad es que el S&P rinda entre -72,9% y 206,82% en cerca del 40% de los casos.

Distribución de retornos acumulados del S&P 500

Vayamos ahora a un ejemplo con un fondo de renta fija. Este es de un fondo de bonos de alto rendimiento. Simulamos con las mismas condiciones: 20 años y 10.000 trayectorias. Este es el resultado:

Simulación de bootstrapping de fondo de renta fija

La pérdida máxima posible es del 17,26% en 5,2 años y alcanza probablemente el punto de equilibrio casi en el 20º año. El retorno probable esperado en 20 años es del 113%, que significa un 5,6% anual. En este caso, la renta fija rinde menos que las acciones, pero las perdidas probables también son menores.

La distribución acumulada de retornos muestra también que la mayor probabilidad es que el fondo rinda entre un 61% y un 124% en el 27% de los casos. Hay también una probabilidad del 22,5% de obtener entre -1,4% y 61%. Si comparamos estas cifras con el bootstrapping del S&P, el rango es más corto, es decir, es menos volátil.

Distribución de retornos acumulados del fondo de renta fija

¿Qué podemos concluir?

  1. Invertir produce beneficios a largo plazo y probablemente con mayores retornos que otros productos.
  2. Todos deberían olvidar hacerse ricos en un año cuando invierten. Los resultados son solo claros en el largo plazo. Tenemos que considerar las acciones y fondos invirtiendo como un activo entre otros.
  3. El bootstrapping ofrece SOLO probabilidades, NO certezas. Cuando hacemos un forward test, obtenemos señales, pistas e ideas sobre posibles tendencias. Por eso hay que leer con cuidado y analizar con tranquilidad los resultados.

Al final, invertir es un tipo de trabajo que necesita un valor muy importante: la paciencia.

T-Advisor incorpora la herramienta de bootstrapping a sus carteras

T-Advisor no para de mejorar la plataforma y proveer de herramientas avanzadas profesionales para inversores particulares de un modo sencillo y accesible. Así ocurre en este caso: la herramienta de bootstrapping.

¿Qué es el bootstrapping? Es un cálculo estadístico complejo, que es posible gracias a la capacidad actual de los ordenadores. Este cálculo proporciona una estimación de diferentes resultados con la probabilidad de que ocurran, teniendo en cuenta la evolución en el pasado. Lo aplicamos para calcular beneficios proyectados, también conocido como forward testing.

Piense en su cartera. Como inversores, muchas veces somos dubitativos e impacientes. Quisiéramos saber cómo va a evolucionar mi cartera. Nosotros no somos videntes ni tarotistas. Por el contrario, somos muy científicos. Nuestra herramienta de bootstrapping no ofrece datos ciertos, sino las posibilidades de que una cartera consiga diferentes rangos de beneficio.

Si entra en T-Advisor y elige una de sus carteras, solo tiene que hacer click en el botón de “bootstrapping”. Puede elegir el número de trayectorias y años que le gustaría analizar con un 95% de confianza estadística. Con un sencillo click, obtiene:

  • La simulación de resultados para el periodo que ha elegido. Esta muestra la pérdida máxima posible, el tiempo hasta el resultado de equilibrio y la evolución de los resultados mejores, esperados y peores.

Simulación de resultados con bootstrapping en T-Advisor

  • La distribución acumulada de rendimientos que explica las posibilidades (en %) de obtener un rango específico de retornos.

Distribución de rendimientos acumulados en bootstrapping de T-Advisor

  • Y los retornos acumulados en un año seleccionado con la probabilidad de que ocurra.

Rendimientos acumulados en bootstrapping de T-Advisor

La herramienta de bootstrapping es muy útil para detectar posibles evoluciones negativas para sus inversiones. Las pantallas le ayudan a hacer cambios y rebalanceos en su cartera para mejorar los resultados. Insistimos: es un análisis estadístico y ofrece proyecciones que cambiarán según las modificaciones que incluya en su cartera.

T-Advisor también ha incluido la herramienta de bootstrapping para hacer forward testing en acciones, fondos y ETFs, como les contaremos más adelante.