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Blockchain: la próxima revolución en finanzas

Esta es la palabra de moda ahora mismo en tecnologías y finanzas: blockchain. La tecnología más disruptiva, algo como los ordenadores personales en 1975 o internet en 1993 o, como publicó la Harvard Business Review: el primer medio nativo digital para valor, como internet fue le primer medio nativo digital para información.

¿Pero qué es? Este artículo lo explica de forma muy simple: piensa en un libro donde cada página es un bloque con un extracto de una transacción. Cada vez que se rellena y añade un bloque a la cadena (una nueva página), se genera un nuevo bloque. Los bloques están vinculados uno a otro en un orden cronológico, como páginas en un libro.

Inicialmente, el blockchain se creo como la tecnología que sostenía la criptomoneda bitcoin. Ahora, los bancos invierten una gran cantidad de dinero aquí, porque perciben la transformación de esta tecnología.

El blockchain es un gran libro de cuentas ejecutado por millones de dispositivos y es capaz de grabar cualquier cosa con valor, como dinero, acciones, fondos, bonos, contratos… Es seguro y privado por un sistema de pares, porque la confianza no depende de una organización centralizada, sino del consenso de la red, la criptografía, la colaboración y un código ingenioso. ¿Qué significa de forma inmediata? Es un riesgo para los intermediarios, sobre todo en finanzas. Las personas pueden firmar contratos o intercambiar activos sin conocerse y confiando en que no van a ser engañados. Sin intermediarios, habrá ahorros crecientes (entre 16.000 y 20.000 millones de dólares, según diferentes fuentes).

Según un informe de la consultora internacional Deloitte, el blockchain tiene varias ventajas:

  • Desintermediación. Desaparece el riesgo de contraparte.
  • Empoderamiento de los usuarios, porque controlan su información y las transacciones.
  • Gran calidad de datos, ampliamente disponibles.
  • Durabilidad, fiabilidad y longevidad a prueba de hackers.
  • Inmutabilidad de las transacciones: nadie puede borrar una operación.
  • Transparencia, porque los cambios en los bloques son visibles a todas las partes.
  • Simplificación: solo hay un libro de cuentas, no varios.
  • Más rapidez en la transacciones de compensación y liquidación, en minutos.
  • Menores costes de transacción, por la eliminación de intermediarios.

Sin embargo, esta tecnología todavía tiene varios retos. Deloitte menciona que todavía es una tecnología muy nueva sin una regulación y que consume una gran cantidad de energía de los ordenadores. Aunque ayuda a ahorrar dinero, también tiene unos altos costes iniciales. Por último, como nueva tecnología, hay preocupación sobre la seguridad, intimidad e integración con otros sistemas, así como la inclinación a aceptarlo por los usuarios.

Los expertos financieros dicen que blockchain cambiará algunos procesos como el KYC (de conocimiento del cliente), las auditorías diligenciadas o el control anti-lavado de dinero. Estos costes de cumplimiento normativo desaparecerán en los bancos. Una vez que un banco lo haga con un cliente, el resto de entidades podrán utilizarlo, porque estos datos están banjo control del cliente. Muchos procesos que consumen tiempo desaparecerán (así como sus costes asociados) y el rol del asesor cambiará profundamente. Su valor estará vinculado a su conocimiento, no a su capacidad de hacer transacciones. Esto es solo el comienzo del futuro inmediato y su nombre es blockchain.

MiFID II y mi roboadvisor

El próximo mes de enero, la directiva europea MiFID II entrará en vigor. MiFID son las iniciales en inglés de la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros. Había una primera versión, pero la evolución del mercado y el interés de las instituciones europeas de proteger a los inversores particulares promovieron esta segunda parte.

¿Qué significa? En realidad, esta normativa mejora la transparencia en los mercados y los precios, promueve costes más bajos y fortalece la protección del inversor. Por ejemplo, en lo que se refiere a la protección del inversor, hace mayor énfasis en la comunicación, cláusulas de divulgación y transparencia. La supervisión se refuerza y se pone el foco en la gestión y la gobernanza de las entidades financieras y los mercados.

MiFID tiene una gran complejidad, pero nos preguntamos: ¿qué pasaría si invertimos a través de un roboadvisor? ¿Evitarán la regulación estas plataformas? No, en ningún caso. La automatización no significa para nada que los roboadvisor protegerán menos a sus clientes. Por el contrario, los roboadvisors promueven unos costes menores, la estandarización y la transparencia.

Hay que considera que hay varios tipos de plataformas: desde los servicios automáticos en su totalidad a otros donde hay una plataforma con gestión activa humana. Esta diversidad no está relacionada con diferentes niveles de protección, porque todos ellos deben cumplir con los correspondientes tests para comprobar la capacidad y el conocimiento de los clientes y también tienen prohibidas las retrocesiones si son independientes. ¿Qué significa esto? De forma breve, los roboadvisors independientes no podrán vender productos financieros de otras entidades (por ejemplo, fondos de inversión) para obtener comisiones de ventas. Bien, vamos a explicarlo un poco más: si se da de alta en el roboadvisor XYZ, que se presenta como independiente, se compromete a vender el mejor producto según el perfil del inversor: el mejor de cualquier entidad. Si el roboadvisor no es independiente, debe estar muy claro que vende de entidades concretas y recibe una retrocesión por cada venta.

Los roboadvisors son plataformas, pero hay personas detrás que crean las carteras. Estas personas deben tener estudios específicos, según la forma. Pero el efecto más importante es la transparencia en costes: roboadvisors (como los asesores humanos) tendrán que informar con detalle de cualquier coste. Estos costes deberán estar listados, no sumados. En esta parte, los roboadvisors están lejos de los asesores humanos. Una de las primeras cosas que encuentras en las websites de los roboadvisors son las cifras que debes pagar por la gestión, porque tiene muy claro sus ventajas frente a modelos tradicionales.

Como ve, MiFID regulará mucho más que la protección de inversores. Se ha desarrollado con los diversos aprendizajes de la crisis y las recientes soluciones fintech. Intenta ordenar estos nuevos sistemas, que tienen que aceptar las normas. Si los roboadvisors no aceptaran MiFID II, ¿qué credibilidad mantendrían cuando dicen que son transparentes?

¿Hay diferentes tipos de ETF o solo uno?

Es posiblemente el activo que ha cambiado más profundamente la gestión de activos en los últimos 10 años. Los ETF son la gran tendencia en inversiones y ha crecido de forma continua desde su lanzamiento en los años 90 del pasado siglo. Ya hemos descrito qué son, sus características y ventajas, pero es momento de preguntarse: ¿cuántos tipos de ETF hay en el mercado?

El principal grupo es el ETF tradicional basado en índices, centrado en el seguimiento de activos específicos (bonos, índices bursátiles o incluso empresas que pagan dividendos), países, sectores o incluso estilos (mid-cap, large-cap). Son la mayoría y los más conocidos.

Sin embargo, hay otro tipo de ETF que también son interesantes para saber más de la variedad que este activo ha alcanzado:

  • ETF de gestión activa: La primera reacción es: ¿estoy leyendo bien? Sí, lo estás. Se gestionan de forma activa para conseguir una meta de inversión específica. Puede sonar contradictorio y realmente son un grupo pequeño. Intentan unir las ventajas tanto de los ETF como de los fondos de inversión, pero la desventaja es que las comisiones son mayores que los ETF tradicionales y que la transparencia es un punto intermedio entre los ETF (la mayor) y los fondos de inversión (la menor).
  • ETF inversos: Estos utilizan derivados para ir exactamente en la dirección opuesta al mercado. La cuestión que surge es: ¿qué ocurre si el mercado gana? ¿Pierdo yo? No. Los ETF inversos se diseñan para invertir a corto plazo para cubrir inversiones a largo plazo o beneficiarse de caídas en los mercados.
  • ETF apalancados: Utilizan derivados para obtener mayores retornos que los que obtiene el índice de referencia. Intentan multiplicar las ganancias diarias, pero en este caso, si el índice pierde, tú también multiplicas tu rentabilidad negativa.
  • ETF de divisas y materias primas: Están centrados en activos físicos específicos o en sus mercados de futuros. Metales, agricultura, energía, divisas… Es una forma de diversificar inversiones en estos activos.
  • ETF innovadores: La imaginación no tiene límites y los ETF también lo muestran. En la larga lista de innovaciones en este activo, hay ETF de ETF, ETF de volatilidad o ETF de imposición diferida, por solo nombrar algunos.

La lista intenta clasificar los diferentes tipos de ETF, pero habrá seguramente más en el futuro. El volumen de patrimonio gestionado y las entradas a estos activos alcanzan records continuamente y estamos seguros de que este no será la última vez que escribamos sobre ellos.

Comparando mis activos con sus índices de referencia: algunas cifras para analizar

Cifras de relación entre activos e índices de referencia

Como inversores, buscamos los mejores rendimientos. Un buen rendimiento no solo es una cifra absoluta, sino también relativa, cuando hacemos comparaciones. Por ejemplo, si una acción de nuestra cartera tiene un rendimiento del 10% en un año, podemos pensar que es una buena cifra, en términos absolutos. Pero si el índice de referencia de la acción ha rendido un 15%… bueno, pues no está tan bien. Por eso, es interesante tener en cuenta algunas cifras para entender si nuestro valor tiene una buena calidad comparado con su índice de referencia:

  • La tendencia relativa del valor frente al índice: compara ambos comportamientos. Si la cifra es positiva, el valor es fuerte frente al índice. En caso contrario, hay una debilidad. Es una señal para detectar si la acción o el fondo rinde adecuadamente frente al índice.
  • Error de tracking: este indicador mide la desviación de la diferencia en los retornos diarios de un valor y el índice de referencia. Una cifra más alta muestra que los retornos diarios del valor tienen una mayor diferencia comparado con los del índice.
  • R 2: mide la similitud del comportamiento diario tanto de activo como del índice. Si la cifra es cercana a 1, hay un fuerte paralelismo. Si es cercana a 0, no hay relación.
  • Correlación: si la R 2 mide la similitud del comportamiento, este otro ofrece una información más específica. Si la cifra es cercana a 1, hay una correlación positiva (ambos se mueven idénticamente en la misma tendencia). Si es cerca de -1, hay una correlación negativa (ambos se mueven idénticamente en tendencias opuestas). Si es cercano a 0, no hay correlación.

R 2 y correlación son muy importantes para encontrar activos no vinculados con el índice de referencia si su evolución es negativa, por ejemplo, cuando el índice se hunde. Por otra parte, es también interesante para encontrar activos correlacionados cuando el índice se dispara al alza.

  • Alfa y beta: ambos son bastante importantes para medir el rendimiento superior y la volatilidad de un activo comparado con su índice de referencia. Hicimos una explicación más amplia en este post. Un comportamiento típico de inversor es buscar activos con un buen alfa.

Por supuesto, el análisis de una única de estas referencias no es suficiente para tener idea de la relación entre un activo y su índice. Tenemos que ver todos los datos y conectarlos para entender de forma correcta si deberíamos poner en ellos nuestro dinero o simplemente salir corriendo.

¿Qué significa optimizar una cartera?

Piense en su cartera. No obtiene los rendimientos que desearía y no sabe cómo introducir cambios para mejorar los resultados. ¿Debería leer todo tipo de informes? ¿De todos los tipos posibles de activos? Es absurdo. Debe de haber un método para optimizar y cambiar de forma eficiente su cartera. De hecho, lo hay: la optimización de carteras.

Cuando hablamos de esto, significa el proceso de elección de los pesos de los diferentes activos para su cartera con la finalidad de obtener el mejor beneficio posible comparado con carteras de composiciones o perfiles de riesgo similares. Las principales ratios que se tienen en cuenta son los retornos esperados y la volatilidad esperada. Los sistemas de optimización incluyen límites de volatilidad tolerada y peso por activo.

El sistema está relacionado con el modelo de frontera eficiente de Markowitz que propone guiar sus inversiones maximizando los rendimientos y reduciendo el riesgo. La cuestión principal que apoya este modelo es la elección de activos con baja correlación o sin correlación. Una diversificación inteligente es la idea que subyace. Una cartera eficiente significa una cartera bien diversificada.

Frontera eficiente de optimización de cartera

 

Los sistemas de optimización son herramientas profesionales para mejorar los resultados de las carteras, pero se ha incorporado en T-Advisor para particulares. No es sencillo, porque tiene que manejar varios indicadores:

  • Correlación de activos
  • Volatilidad máxima
  • Retorno esperado
  • Peso máximo por activo.

La combinación inteligente de los cuatro indicadores proporciona el éxito de la inversión. Pueden cambiar según su perfil de riesgo, pero aceptar un riesgo mayor no significa ser suicida.

Gráficos de resultados de optimización de carteras

También hay otra cuestión importante: los costes. Si optimiza su cartera y sigue los resultados de la herramienta de optimización, tiene que rebalancear su cartera. Un rebalanceo significa compraventas para componer la cartera según las indicaciones de la optimización y… tiene costes. Sin embargo, debemos recordar que las inversiones son para largo plazo y los rebalanceos deberían de ejecutarse cada cierto tiempo. En estos casos, los costes pueden compensarse con la mejora de los retornos. Si eres un trader, entonces olvida todo esto, porque eres otro tipo de inversor.

Preservación de capital: más que una estrategia

Las personas no relacionadas con las inversiones suelen pensar que este negocio es fácil y que las altas rentabilidades son la regla habitual. Si dices: “Invierto”, te miran como si fueras rico, cuando probablemente intentas evitar la pérdida de poder adquisitivo causada por la inflación. Esta es la estrategia más conservadora por lo general, pero la idea tras este comportamiento es la preservación de capital.

La preservación de capital se define como una estrategia conservadora que intenta evitar la pérdida de valor de tus inversiones. Algunos inversores están más tranquilo si su dinero no decrece, pero esta pequeña ambición tiene un enemigo: la inflación. Si la meta financiera se reduce solo a este sentido más estrecho de la preservación de capital, perderán poder adquisitivo a largo plazo. Por eso, para esta estrategia, se recomiendan inversiones seguras a corto plazo, como bonos y certificados.

Sin embargo, la preservación de capital significa algo más, porque está detrás de cualquier estrategia de inversión. Si es más agresiva o más conservadora, no significa que la meta entre bambalinas no sea la misma: mantener al menos la misma cantidad que se invierte manteniendo la misma capacidad de compra. Posiblemente, algunos discutirán que las carteras más agresivas se diseñan para obtener los mayores retornos aceptando la volatilidad, pero ningún inversor es tan loco para aceptar perder su dinero sin un plan B.

Este plan B es preservar el capital mediante el rebalanceo. Cuando un inversor recibe alertas de su sistema, tiene que decidir cuándo cambiar su estrategia. Un inversor habitual no es un trader, sino que prefiere invertir a largo plazo. Por eso es porque estos inversores tienen que evitar el pánico en determinados periodos cuando los mercados están bajistas o reaccionan de forma negativa ante una causa externa (por ejemplo, Brexit o similar). Los inversores tienen que mirar al largo plazo y analizar con sus herramientas el efecto real sobre su estrategia y si tienen que rebalancear sus carteras. ¿Para qué? En primer lugar, para preservar su capital; en segundo lugar, para servir a su estrategia (más conservadora o más agresiva).

En otras palabras, al igual que la meta principal de las empresas es sobrevivir en el mercado, el objetivo principal para un inversor es la preservación de su capital. Los rendimientos llegarán, mayores o menores, pero estos serán un segundo paso. Las alertas, los módulos de optimización y los sistemas de bootstrapping (como tiene T-Advisor) son las herramientas para tener éxito en ello.

Riesgo y volatilidad: no son realmente lo mismo

Riesgo y volatilidad en el buscador de activos de T-Advisor

Muchas veces leemos comentarios sobre la alta volatilidad de un activo, como si fuera un signo de alto riesgo. Esto no es necesariamente verdad, porque puede encontrar diferentes activos con volatilidad similar y rendimientos diferentes: unos positivos y otros negativos.

La volatilidad informa de la variación del precio de un activo en un periodo de tiempo o la desviación del rendimiento respecto de su media. Una alta volatilidad sugiere fuertes subidas y bajadas en el precio del activo. Esto significa para el inversor medio que es más arriesgado, porque puede perder dinero con más rapidez… pero también puede obtener mayores beneficios.

La cuestión es que la volatilidad no es una medida de riesgo por si sola. Tiene que ponerse en relación con otras cifras. Por ejemplo, tiene que observar la liquidez, porque un activo ilíquido tiene más riesgo, ya que es más difícil de vender y recuperar su dinero.

La volatilidad también informa del pasado, porque es el espejo donde encontrar la información sobre lo que ocurrió con los precios hasta hoy. No puede obtener otro tipo de información sobre el riesgo. Por ejemplo, no informa sobre el riesgo de contrapartida, es decir, invierte en bonos y el emisor no tiene dinero para pagar su cupón. Para obtener ese tipo de datos, tiene que mirar otros parámetros.

La lista de riesgos es larga, pero no puede percibirse por la volatilidad. Es muy importante para los inversores entender la diferencia, ya que muchos consiguen buenos resultados jugando con la volatilidad de los activos. Como dijimos antes, puede ser una oportunidad.

Una medida relevante para el riesgo es el Value at Risk o valor en riesgo, conocido por las siglas VaR, pero también tiene que observar la diversificación (en el caso de un fondo o su propia cartera), la correlación con otros activos o la liquidez. En resumen, si considera la volatilidad como el único medio para controlar el riesgo de los activos, cometerá un error. El análisis de riesgos es una combinación de varias cifras que tiene que ponerse en relación para obtener una percepción global.

El perfil de riesgo es importante para construir tu cartera

Test de riesgo inversor básico en T-Advisor

El perfil de riesgo es importante para los inversores. Es una información relevante, porque nadie tiene el mismo nivel de resistencia a los cambios en los mercados. Cuando hablamos de perfilado de riesgo, queremos decir un proceso para hallar el nivel óptimo de riesgo de inversión para un inversión, considerando tres aspectos:

  • Riesgo requerido: es el riesgo asociado con las ganancias exigidas para alcanzar las metas del cliente de los recursos financieros disponibles.
  • Capacidad de riesgo: es el nivel de riesgo financiero que el cliente puede permitirse.
  • Tolerancia al riesgo: es el nivel de riesgo en el que el inversor se encuentra cómodo.

Los tres componentes son diferentes caras del mismo proceso. Por ejemplo, puedes ser muy agresivo en tus inversiones (tolerancia al riesgo), pero sin mucho dinero para invertir, porque tienes muchos compromisos de pago, como una hipoteca o hijos (capacidad de riesgo).

Las autoridades de inversión en diferentes países han desarrollado diversos estándares para evaluar el perfil de riesgo de particulares y se les exige a bancos, gestores de patrimonios y asesores financieros hacia sus clientes. Estos tests preguntan por la experiencia, el conocimiento y la estrategia. Un particular con bajos conocimientos y experiencia en inversiones no puede empezar con productos completos, porque el riesgo de perder una gran cantidad de dinero es muy alto.

El perfil de riesgo significa que los particulares y sus inversiones tienen que estar en sintonía. Desde esta perspectiva, el rango habitual va desde muy conservador a agresivo. Habitualmente, los inversores conservadores prefieren un retorno bajo si sus carteras sufren menos cambios y tienen a mantener sus inversiones a largo plazo. Los inversores agresivos eligen siempre un rendimiento mayor, aunque los activos sufran más cambios y tengan más probabilidades de perder su dinero. También buscan inversiones de corto o medio plazo.

¿Cuáles son las recomendaciones para perfiles de riesgo conservador a la hora de construir su cartera? Activos de renta fija (bonos, fondos de inversión en renta fija), efectivo, depósitos y, se tienen una ligera tendencia a la renta variable, las mejores son las acciones líquidas que pagan dividendos. Por su parte, los perfiles agresivos buscarán renta variable (incluso en países de riesgo, como emergentes o frontera), activos a corto plazo y derivados. Pueden proporcionar altos rendimientos, pero pueden perder también todo.

¿Cuál es la principal recomendación por encima de las anteriores? Cada inversor debe ser sincero consigo mismo para aceptar su perfil. Si te mientes, puedes estar muy en riesgo en tus inversiones. Por eso debes hacer los test de riesgo, antes de poner tu dinero en cualquier aventura.

Gestión pasiva y activa: la discusión sin fin

Lista de categorías de gestión pasiva en T-Advisor

El boom de los ETF en el panorama de la inversión como un nuevo tipo de activo abrió una discusión sin fin sobre la gestión activa y pasiva. En primer lugar, ¿qué queremos decir con cada una de estas ideas?

Tradicionalmente, la aproximación activa significa que un gestor o un equipo diseñan un fondo o cartera específicos compuesto por una cesta de activos. Estos activos se seleccionan por un perfil de producto (diferente tipo de riesgo, categoría de activo o mercado). Entonces, el gestor intenta superar un índice o referencia específico. La tarea es ardua, porque el gestor tiene que lidiar con una gran cantidad de información de empresas, mercados, políticas y tendencias generales. Para intentar batir el mercado, el gestor compra y vende regularmente para mejorar los resultados.

Por el contrario, la aproximación pasiva crea una cartera o fondo que copia la misma estructura que un índice específico. Esto quiere decir que el resultado está estrechamente ligado al índice. En vez de superar, la gestión pasiva obtiene el mismo resultado que el mercado de referencia. La tarea del gestor es bastante más ligera, porque solo ajusta la cartera cada cierto tiempo según los cambios en la composición del índice.

La pregunta es: ¿cuál es mejor? Un argumento habitual explicado por los fans de la gestión pasiva es que los gestores activos tienen una tasa de éxito muy baja superando el mercado, lo cual es cierto, si vemos algunas estadísticas. Habitualmente, los ETFs incluso superan a los fondos gestionados de forma activa. Otras razones se relacionan con los costes: mientras que la gestión pasiva tiene unas comisiones muy bajas, la gestión activa cuesta bastante más, porque hay un grupo humano detrás de la cartera. Los productos pasivos también son más fáciles de entender y están más en la línea de diversificación para reducir riesgos.

La corriente actual de robots financieros se basan en los ETFs y la gestión pasiva. Sin embargo, es razonable hablar de diferentes grados de gestión activa, como el asesor financiero y bloguero Cullen Roche propone en su blog. La inversión pasiva tiene un grado pequeño de gestión activa, pero es justo decir que la estructura operativa es bastante menor que los fondos tradicionales.

Es difícil defender hoy la gestión activa, porque fracasan habitualmente en su objetivo de batir el mercado y los costes son mayores. No queremos decir que tenga que desaparecer, pero seguramente evolucionará a un modelo en el que la tecnología juegue un papel más fuerte para reducir costes, para que los fondos tradicionales puedan competir de nuevo. Las plataformas de robots financieros pueden ser una solución. Así lo demuestran los actuales movimientos en los mercados, porque los grandes bancos y gestoras están comprando robots financieros o desarrollando sus propias plataformas algorítmicas.

Factores externos que debes considerar para tu cartera

Acciones, fondos y ETFs, como activos, tienen sus propios ratios y cifras que nos ayudan a decidir si los compramos o vendemos para nuestras carteras. Como ya hemos escrito, hay diversas medidas, como rentabilidad, volatilidad, riesgo, análisis técnico y muchas más.

Pero los activos no están en un mundo paralelo y les afectan factores externos. Por eso, un inversor debe estar siempre alerta a las noticias. Puedes tener una buena cartera con un estupendo score, pero pueden ocurrir acontecimientos repentinos e inesperados. Esta es una lista breve de algunas circunstancias que pueden cambiar todo en la evolución positiva de nuestra cartera:

  • Macroeconomía: si invertimos en activos de un país concreto, debemos tener en cuenta la evolución del propio país. PIB, inflación, deuda y déficit público son algunas de la cifras a evaluar. Cuando una compañía, por ejemplo, depende del consumo interno, debes seguir la variación del consumo global en ese país. Una alta deuda también es un riesgo, si has comprado bonos locales.
  • Evolución del sector: cuando inviertes en una compañía, debes considerar la evolución global de su sector económico. Por ejemplo, el petróleo ha estado en las portadas en el primer semestre del año y ha tenido efectos en el valor de las petroleras. Esto también afecta a fondos y ETFs vinculados a un sector específico.
  • Evolución individual de la empresa: balances, cuentas de resultados y, muy importante, inversiones y expectativas sobre el negocio futuro son algunos de los hechos a seguir.
  • Tipos de interés: ahora estamos viviendo una situación extraña, porque los tipos oficiales de interés están en torno a cero o incluso negativos. Los tipos de interés tiene una fuerte conexión con los intereses que ofrecen los bonos. También son la condición para valorar la posible rentabilidad de diferentes tipos de activos. Si los intereses son altos, los inversores posiblemente miren hacia fondos de renta fija, bonos o incluso depósitos. Si son bajos, se irán hacia renta variable.
  • Política: el dinero huye de la inestabilidad e intenta descansar en puertos seguros. Agitación social, cambios políticos por elecciones o enfrentamientos entre países (no necesariamente una guerra) son situaciones para tener en cuenta con el fin de decidir las inversiones más seguras.
  • Lo inesperado: hay también un agujero negro de situaciones inesperadas, como un ataque terrorista, la quiebra de una empresa o un crash de repente en el mercado de valores (¿quién podía haber predicho el Lunes Negro de 1987?).

Sí, podemos pensar que tenemos todo bajo control, que los ratios de nuestra cartera son imposibles de mejorar, pero las inversores no solo dependen de cifras internas. Vivimos en un mundo donde ocurren muchas cosas y varias tienen grandes consecuencias para nuestro patrimonio. ¿Mencionarías algún factor más para nuestra lista?