MiFID II y mi roboadvisor

El próximo mes de enero, la directiva europea MiFID II entrará en vigor. MiFID son las iniciales en inglés de la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros. Había una primera versión, pero la evolución del mercado y el interés de las instituciones europeas de proteger a los inversores particulares promovieron esta segunda parte.

¿Qué significa? En realidad, esta normativa mejora la transparencia en los mercados y los precios, promueve costes más bajos y fortalece la protección del inversor. Por ejemplo, en lo que se refiere a la protección del inversor, hace mayor énfasis en la comunicación, cláusulas de divulgación y transparencia. La supervisión se refuerza y se pone el foco en la gestión y la gobernanza de las entidades financieras y los mercados.

MiFID tiene una gran complejidad, pero nos preguntamos: ¿qué pasaría si invertimos a través de un roboadvisor? ¿Evitarán la regulación estas plataformas? No, en ningún caso. La automatización no significa para nada que los roboadvisor protegerán menos a sus clientes. Por el contrario, los roboadvisors promueven unos costes menores, la estandarización y la transparencia.

Hay que considera que hay varios tipos de plataformas: desde los servicios automáticos en su totalidad a otros donde hay una plataforma con gestión activa humana. Esta diversidad no está relacionada con diferentes niveles de protección, porque todos ellos deben cumplir con los correspondientes tests para comprobar la capacidad y el conocimiento de los clientes y también tienen prohibidas las retrocesiones si son independientes. ¿Qué significa esto? De forma breve, los roboadvisors independientes no podrán vender productos financieros de otras entidades (por ejemplo, fondos de inversión) para obtener comisiones de ventas. Bien, vamos a explicarlo un poco más: si se da de alta en el roboadvisor XYZ, que se presenta como independiente, se compromete a vender el mejor producto según el perfil del inversor: el mejor de cualquier entidad. Si el roboadvisor no es independiente, debe estar muy claro que vende de entidades concretas y recibe una retrocesión por cada venta.

Los roboadvisors son plataformas, pero hay personas detrás que crean las carteras. Estas personas deben tener estudios específicos, según la forma. Pero el efecto más importante es la transparencia en costes: roboadvisors (como los asesores humanos) tendrán que informar con detalle de cualquier coste. Estos costes deberán estar listados, no sumados. En esta parte, los roboadvisors están lejos de los asesores humanos. Una de las primeras cosas que encuentras en las websites de los roboadvisors son las cifras que debes pagar por la gestión, porque tiene muy claro sus ventajas frente a modelos tradicionales.

Como ve, MiFID regulará mucho más que la protección de inversores. Se ha desarrollado con los diversos aprendizajes de la crisis y las recientes soluciones fintech. Intenta ordenar estos nuevos sistemas, que tienen que aceptar las normas. Si los roboadvisors no aceptaran MiFID II, ¿qué credibilidad mantendrían cuando dicen que son transparentes?

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